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Jóvenes demandan más espacios de poder y autonomía

Jóvenes demandan más espacios de poder y autonomía

Autor: Fredy Villagomez CIPCA
Fecha: 01/01/2017

El experto explica que la presencia juvenil en la toma de decisiones sobre asuntos de la comunidad y del país es todavía muy limitada.

La juventud boliviana, en particular la juventud rural, plantea conquistar espacios de poder, decisión y autonomía para constituirse en protagonista y forjador de nuevas formas de desarrollo, manejo sostenible de los recursos naturales y la construcción de instituciones democráticas y transparentes.

Además, consideran que el proceso social y político que vive el país les convoca a organizarse, formarse políticamente y tener posiciones críticas y autocríticas. Aspectos que se analizaron, discutieron y plantearon en el "Segundo Foro Nacional de Jóvenes Urbanos y Rurales de Bolivia”, realizado en la ciudad de  La Paz el 6 y 7 de diciembre del presente con la participación de jóvenes de los nueve departamentos del país y jóvenes urbanos.

En este espacio los jóvenes intercambiaron experiencias, avances, preocupaciones, proyectos de vida y, a partir de ello, acordaron propuestas para fortalecer sus organizaciones, articularse  orgánicamente y reivindicar sus derechos y aportar a la construcción del país.

La juventud se considera una fuerza social no solamente por su peso demográfico sino por sus ideas innovadoras y creativas capaces de transformar la sociedad y renovar la política. La población joven, entre 15 y 29 años de edad, según el Censo de Población y Vivienda de 2012, representa el 28,58%, ligeramente superior al del 2001, con más 600 personas.  

Asimismo, el porcentaje de jóvenes del área rural con relación al total de población rural se ha incrementado de 22,35% a 24,04% en el período intercensal; los jóvenes del área rural se han incrementado en más de 92.000 jóvenes, mientras que los del área urbana en más de 480 mil jóvenes.
 
En las organizaciones indígenas

La juventud rural manifestó haber ido ampliando paulatinamente su participación y protagonismo en las organizaciones campesinas e indígenas, pasando de una representación simbólica a una más activa, de ser colaboradores a ocupar cargos importantes en la estructura organizativa.

A pesar de estos avances, la presencia juvenil en la toma de decisiones sobre asuntos de la comunidad es todavía muy limitada, continúan los reclamos persistentes de mayor apertura para su intervención en el quehacer de las organizaciones sociales.

La participación de los jóvenes en las organizaciones sociales es producto de una serie de negociaciones, cambios en los estatutos y en algunas prácticas y costumbres. En la elaboración de estatutos y reglamentos orgánicos, cada vez más común en las organizaciones  indígenas campesinas, se están abriendo espacios para la participación de este grupo etáreo, en algunos casos se definen cuotas de participación y en otras se crean secretarías de la juventud. Estos avances son parte del reconocimiento de la importancia de los jóvenes en la vida organizativa y el desarrollo rural del país.

Sin embargo, la juventud también reconoce que muchos de sus pares migran temporal o definitivamente a los centros urbanos en busca de mejores condiciones de vida, tienen doble residencia e incluso se dedican a actividades no agropecuarias en sus comunidades; estos escenarios y dinámicas limitarían la participación de  los jóvenes en sus organizaciones.
 
Articulación de la juventud


Un planteamiento emergido del foro es la necesidad urgente de establecer espacios de articulación para reivindicar sus derechos y el cumplimiento de sus agendas. Existen varias organizaciones en el nivel local, desde organizaciones de productores hasta grupos de reflexión política que no logran articularse en diferentes niveles más amplios, aunque de manera esporádica se han organizado plataformas y comités entre otros.

El Estado también ha impulsado la organización de los jóvenes en el marco de las normas promulgadas en años pasados, como la Ley 342 de la Juventud, que establece la organización de consejos de la juventud en todos niveles del Estado.

A partir de ello se ha organizado el Consejo Plurinacional de la Juventud y, desde este nivel, de arriba hacia abajo, se pretende constituir esta instancia en los niveles sub nacionales. Esta organización todavía carece de autonomía y proyecto político propio, fue bastante cuestionada por las y los jóvenes que participaron en el Foro Nacional.

La autonomía organizativa, ampliamente discutida, concluyó en la necesidad de que la juventud recupere su autonomía frente las organizaciones políticas, el Gobierno y el Estado, rechazando todo tipo de utilización instrumental, prebendal y los condicionamientos. Consideran que la manipulación de sus organizaciones sociales no les permite tomar decisiones propias y reclamar los derechos con mayor efectividad.

El uso de tecnología digital y  redes sociales como  WhatsApp y Facebook significa para los jóvenes herramientas no solamente para informarse de temas relacionados a su sector, sino también para influir de manera positiva en las decisiones e implementación de las políticas públicas.

En los últimos referendos de aprobación de estatutos autonómicos realizados en municipios y territorios indígenas, las redes sociales fueron utilizadas como instrumentos de información y discusión que influyeron en las decisiones. Las redes sociales no son de uso exclusivo de la juventud urbana, la rural también ha adoptado con mucha fuerza estos instrumentos.

Jóvenes en la gestión pública
 
Las y los jóvenes no quieren ser sólo observadores en la implementación de las políticas públicas en sus municipios y en sus departamentos, proponen ser vigilantes de las mismas para que éstas favorezcan a sus comunidades.  Las políticas públicas, según el razonamiento de la juventud, no están orientadas a temas productivos y sociales, sino a la construcción de obras de cemento. Por ello, consideran que ellos pueden ser los y las protagonistas del desarrollo y la búsqueda de alternativas.

Valoran positivamente su participación en la construcción de cartas orgánicas y estatutos indígenas en sus municipios y territorios indígenas en los que han logrado incorporar reivindicaciones y aportar a la construcción de una nueva institucionalidad. Algunos habrían participado en movilizaciones sociales para incorporar en sus cartas orgánicas y estatutos la representación directa indígena. Tienen visiones distintas y contrapuestas entre los jóvenes sobre la participación en el Estado.

En definitiva, la juventud ha abierto espacios de participación en las organizaciones sociales e instancias de decisión política por su propio esfuerzo y costo, todavía queda el desafío de ampliar éstos resquicios para hacer más efectiva la toma de decisiones y su intervención más positiva en el desarrollo rural y la construcción de espacios de autonomía.

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