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En Anzaldo cosechan agua y hacen florecer en tierra seca

En Anzaldo cosechan agua y hacen florecer en tierra seca

Autor: Juan Carlos Véliz M. / Anzaldo, Cochabamba
Fecha: 30/04/2017

Con la captación del líquido vital están produciendo verduras y frutas en carpas solares y campos abiertos en zonas que antes fueron páramos.

Marina Flores cosecha  lechuga y achojcha en su carpa solar mientras carga a la wawa dormida en su espalda. Como ella, otras mujeres en el municipio de Anzaldo (Cochabamba) se dedican al manejo de invernaderos y con esta actividad comenzaron a aportar a la economía familiar.
 
Anzaldo es uno de los municipios cochabambinos azotados por la sequía, pero muchos de sus pobladores están haciendo florecer los suelos secos con microrriego en el exterior y dentro de carpas solares familiares.
 
A la propiedad de Marina, que está en la comunidad Botijani, llega agua en politubos oscuros y el líquido vital se dispersa en sus cultivos de papa, quinua y cebada, pero la joya de su producción está en el invernadero donde hay repollo, acelga, lechuga, espinaca, pimentón, achojcha, vaina, zanahoria y otras verduras.
 
Ella cuenta que antes debía comprar verduras en la feria de Cliza o en la ciudad de Cochabamba porque su campo era un páramo con vientos fuertes, pero esta situación cambió. El agua estaba en el cielo, en las nubes.
 
Con el apoyo de la ONG CIPCA que trabaja en esa zona  cosechó agua de la lluvia en un pequeño estanque conocido como "atajado” y esa es la fuente de sus parcelas verdes. El agua llega en politubos y es regada mediante aspersión y por goteo.
 
Su esposo, Leandro Sánchez,  regresó de Argentina a su natal Anzaldo que hace años atrás no ofrecía esperanzas a sus habitantes. Con lo ganado en el vecino país compró el terreno que ahora está floreciendo.
 
Seguridad alimentaria
 
CIPCA es una de las organizaciones no gubernamentales que le dio su respaldo para consolidar la seguridad alimentaria de su familia y otro ingreso económico por la venta de verduras y otros productos  en  las ferias de Anzaldo y Cliza.
 
 Leandro  arranca patatas gigantes de la tierra con la ayuda de una picota y las expone ante las cámaras, y también muestra  orgulloso las plantaciones de quinua originaria. "Todo esto se ha producido con el riego”, dice.
 
 La ONG CIPCA  desarrolla en Anzaldo y otros municipios  un plan estratégico denominado Propuesta Económica Productiva (PEP) y da  asistencia técnica, capacitación y apoyo logístico a los beneficiarios, por ejemplo en Botijani se está implementando un "riego complementario”, porque la  siembra se realizó en la época de sequía y también se desarrolla un riego suplementario para cultivos de la época de la  miska (mayo, junio y julio).
 
La responsable de la Unidad de Desarrollo Territorial del CIPCA Cochabamba y agrónoma, María Isabel Oblitas,  explica que de las 68 comunidades de Anzaldo, 32 están trabajando con esa ONG en el plan PEP, que fijó su perspectiva en el año 2021 con tres metas: fortalecimiento de las organizaciones campesinas,  desarrollo rural sostenible e  incidencia en políticas públicas.
 
 "En el municipio de Anzaldo el agua es muy importante, por eso nuestra PEP apunta más al tema del agua y también a la transformación y comercialización de alimentos”, explica. No obstante, la captación de agua no es suficiente, sino se requiere de una gestión integral de ese recurso.
 
 "No sólo es regar, sino  dónde  captar (el agua), cómo se cosecha, cómo se conserva y cómo se utiliza en la parcela”, explica Oblitas. Cada gota debe tener un propósito en un suelo sediento.
 
En cada zona hay distintas alternativas de riego, en algunas se construyeron pequeñas represas, "atajados”, aljibes para cosechar agua de lluvia desde los techos, reservorios, tomas de río y otras experiencias que demuestran que no sólo hay que inundar los suelos, sino  tecnificar el riego.
 
Conservación de suelos
 
El otro componente de CIPCA tiene que ver con la conservación de suelos y la fertilización orgánica por las mismas características de Anzaldo, que suele estar en la franja roja de la desnutrición, pero recientemente esta variable descendió de 41% a 29%.
 
Una de esas experiencias se puede observar en la comunidad Calallusta. Allí, Nicéforo Uzieda (61) convirtió su parcela en un  paraíso donde se pueden encontrar  una diversidad de cultivos como duraznos, manzanas, maíz, ají, avena, tomate y otros.
 
El anciano que se desplaza apoyado en dos bastones  hizo terrazas en su propiedad para un uso adecuado de los suelos, arrancó piedras grandes  y medianas  y plantó árboles como cortina protectora de sus cultivos. "No utilicé peón para este trabajo, cinco años he trabajado y en  dos años he sacado toda la piedra y seleccioné la tierra”, relata en un afectuoso quechua.
 
Su esposa cuenta que el anciano es un apasionado por el trabajo y que a pesar de su discapacidad se desplaza por el campo con una carretilla de madera cargado de piedras y herramientas.
 
Su parcela está floreciendo, tiene un invernadero y dos pequeñas represas de agua que se alimenta de una vertiente que está  a 500 metros de su casa.
 
En las lagunas está  criando carpas y otros peces.  Toda una vida de trabajo y empeño para fundar un paraíso donde vive él y su esposa. "Todo esto era campo, pero con apoyo de CIPCA se pudo cambiar en lo que es ahora” cuenta, mientras invita a degustar de sus deliciosos duraznos.

Los productos de su parcela son para la alimentación de su familia y lo que sobra es vendida en la feria de Anzaldo.

Torancalí se transforma de páramo en valle
 
Torancalí es una comunidad que  pertenece al municipio de Anzaldo (provincia Esteban Arce). Hace más de 10 años en sus montañas solamente silbaba el viento y la planicie estaba llena de pajonales, pero  sus pobladores están transformando este paraje en un valle con la siembra de árboles como cortinas, que generan un microclima.
 
Desde 2005, con el apoyo de CIPCA, construyeron "atajados” para cosechar el agua en época de lluvia. Este año no hubo mucha precipitación y los productores estiman que el líquido abastecer hasta el mes de noviembre.
 
Sabino Herbas es uno de los productores que tiene un "atajado”, con una capacidad para 2.000 metros cúbicos de agua que fue perforado con maquinaria pesada y ahora surte de agua a sus cultivos de papa, maíz, frutas y verduras.
 
"(Esta represa) hace tres años se llenó por completo, la cantidad  depende de la lluvia”, relata. Él, como otros productores, se dan modos para cosechar la mayor cantidad de agua, algunos instalan tomas en los ríos que llevan agua de la lluvia y otros buscan ojos de agua para captar el líquido.
 
Con este sistema garantiza la producción para su familia y el sobrante es comercializado en los mercados locales.
 
Torancalí es famosa por sus duraznos frescos y sabrosos que son llevados a las ferias de Anzaldo y otros municipios.
 
Benito Soria, exdirigente de la comunidad, relata que como en la zona no había agua,  la mayoría de los habitantes en el pasado migró al interior y al exterior del país en busca de futuro y en el pueblo quedaron solamente los ancianos, pero esta situación cambió con la cosecha del agua.
 
La clave del éxito de esta experiencia fue  la capacitación impartida por los técnicos de CIPCA para la implementación y el manejo de estos reservorios de agua.

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