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Semillas nativas: El corazón de la resiliencia alimentaria en Kereimba Iyaambae

Semillas nativas: El corazón de la resiliencia alimentaria en Kereimba Iyaambae

Autor: Josafat Farid Barba Galarza - CIPCA Regional Cordillera
Fecha: 21/04/2026

Actualmente, el 67,03% de los habitantes de Bolivia reside en espacios urbanos y el 32,07% en áreas rurales (Instituto Nacional de Estadística, 2015). Estas cifras llaman la atención debido a que el Censo de Población y Vivienda de 1950 registró que la población rural del país ascendía a 73,8%, mientras que la urbana registraba tan solo un 26,2%. Seguidamente, en el año 1976, hubo un descenso de 15 puntos de la población rural (de 73,8% a 58,7%), mientras que la población urbana creció de 26,2% a 41,3% del país. Esta fluctuación de lo rural hacia lo urbano es aún más evidente en el periodo intercensal de 1976 a 2001, durante el cual la población rural bajó a 37,6%, mientras que la población urbana se incrementó al 62,4%. (Heredia, 2016).

Los datos agropecuarios de Bolivia alrededor de 2013 mostraron que más de 500 mil unidades de producción practican agricultura familiar y cerca de 1,6 millones de personas se ocupan en el sector. La agricultura se concentra principalmente en cultivos (43%) y actividades mixtas (39%), con una participación en el PIB cercana al 10%.

A principios de este año, se estimaba que alrededor de 135 millones de personas padecían hambre severa en el mundo, debido principalmente a la pobreza, a los conflictos causados por los seres humanos, el cambio climático y las recesiones económicas. La pandemia de COVID-19 podría duplicar esa cifra y sumar 130 millones de personas más que estarían en riesgo de padecer hambre severa a finales de 2020.

En Bolivia, la Constitución Política del Estado Plurinacional establece en su artículo 16, parágrafo II, que “El Estado tiene la obligación de garantizar la seguridad alimentaria, a través de una alimentación sana, adecuada y suficiente para toda la población”. Este mandato se concretiza en el pilar N.º 8 de la Agenda Patriótica: “Soberanía alimentaria a través de la construcción del saber alimentarse para vivir bien”, que debe ser implementado a través del Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES) y demás planes sectoriales y territoriales.

Sin embargo, la inseguridad alimentaria en nuestra región no es solo un fenómeno climático; es una cuestión de justicia social y territorial. Mientras el modelo de la agroindustria avanza priorizando la rentabilidad sobre la sostenibilidad, la agricultura familiar campesina e indígena resiste como el último bastión de la verdadera alimentación. No basta con garantizar que las familias "tengan acceso" a productos externos; la verdadera seguridad alimentaria debe nacer de la soberanía, es decir, del derecho de nuestros pueblos a controlar sus propios sistemas de producción y a proteger semillas nativas, como nuestros maíces, que son el núcleo de nuestra identidad y resiliencia.

El Chaco es la gran extensión de territorio, en su mayor parte llanura, que se extiende desde los pies y partes bajas de la cordillera de los Andes hacia los sistemas fluviales de los ríos Paraguay y Paraná; abarca desde el suroeste de Bolivia (153.500 km2), gran parte del noroeste argentino (675.000 km2), más de la mitad del territorio paraguayo (257.000 km2) y una pequeña parte en el extremo sureste de Brasil (56.000 km2) (Naumann, 2006). El Chaco boliviano transita desde los valles mesotérmicos cruceños, cerca de la frontera con el departamento de Cochabamba, pasando por el extremo oeste de Chuquisaca hasta Tarija, para continuar en territorio argentino y paraguayo. Esta inconfundible ecorregión se caracteriza por su vegetación, normalmente de estatura intermedia (20-25 m), adaptada a condiciones climáticas restringidas, niveles de precipitación de moderados a bajos (aunque existen marcadas gradientes del este al oeste) y las altas temperaturas de verano, que bajan de forma brusca en episodios de frío conocidos como “surazos”, por ser masas frías que se desplazan de la región patagónica durante el invierno austral.

En el vasto horizonte del Chaco boliviano, el paisaje está siendo redefinido por una crisis que no da tregua. Las comunidades de la autonomía Kereimba Iyaambae y municipios como Muyupampa se enfrentan hoy a un escenario donde el cambio climático ha dejado de ser una proyección futura para convertirse en una amenaza presente, manifestada en sequías recurrentes que afectan directamente la disponibilidad de agua y alimentos. Según los mapas de vulnerabilidad actuales, estas zonas presentan niveles de riesgo críticos que exigen una respuesta inmediata. (ver mapa de Vulnerabilidad en link en referencias).
Este artículo surge de la necesidad de reflexionar sobre cómo, desde la asistencia técnica y la gestión comunitaria, podemos transformar esta vulnerabilidad en una fortaleza basada en la agroecología y la equidad.

Mediante las prácticas de producción, consumo y seguridad alimentaria en la comunidad de Kereimba Iyambae. El análisis se enfoca en la revalorización de la producción agrícola, particularmente el uso de semillas nativas, y las percepciones de la comunidad sobre la sostenibilidad de sus sistemas alimentarios. Los datos provienen de una muestra de 15 hogares, examinando aspectos clave de su economía, producción, consumo, almacenamiento y acceso a los alimentos.

UN SISTEMA PRODUCTIVO BASADO EN LA IDENTIDAD

Un estudio reciente realizado a 15 hogares de la entidad territorial guaraní Kereimba Iyaambae revela que la agricultura y la ganadería no son solo actividades económicas, sino la base de su subsistencia. Con un promedio de seis integrantes por familia, los hogares mantienen una relación directa entre lo que siembran y lo que consumen.

El pilar de esta dieta son cultivos tradicionales como maíz, zapallo, kumanda y yuca. Lo más destacable es que el 65% de los hogares obtiene sus semillas directamente de su propia cosecha. Esta práctica no es solo un ahorro económico; es un mecanismo de conservación genética de variedades adaptadas localmente, asegurando que el sistema de producción siga siendo resiliente y autónomo.






LA AGROECOLOGÍA COMO ESTRATEGIA DE ADAPTACIÓN

Ante la irregularidad de las lluvias y el riesgo de pérdida total de cosechas, las comunidades de la entidad territorial guaraní Kereimba Iyaambae han fortalecido prácticas agroecológicas que actúan como escudo ante el cambio climático:

La rotación y asociación de cultivos permiten mejorar la salud del suelo y la fijación de nutrientes de forma natural; de esta manera reducen la dependencia de insumos químicos.

Gestión de la humedad: Esto es logrado mediante la cobertura vegetal y la diversidad de cultivos que ayudan a optimizar el uso del agua, evitando la evaporación y de esa manera proteger el suelo, evitando la erosión.

Control natural de plagas mediante la diversificación de cultivos en parcelas: transforma el cultivo en un ecosistema resiliente al romper la continuidad alimenticia de patógenos. Creando una confusión sensorial y física que llega a dificultar que las plagas se establezcan y proliferen. Esta técnica atrae insectos beneficiosos que actúan como controladores naturales, reduciendo la necesidad de químicos.




Un productor monitorea su parcela diversificada, donde la combinación de cereales y leguminosas garantiza la base nutricional de la familia. Estos sistemas resilientes son pilares fundamentales para la adaptación al cambio climático en zonas semiáridas, permitiendo una cosecha escalonada y variada."





Productores locales exhiben la producción obtenida tras la implementación de sistemas de diversificación agrícola. La actividad refleja el compromiso con la seguridad alimentaria y el desarrollo económico de las familias campesinas en la zona."

EL DESAFÍO CRÍTICO: ALMACENAMIENTO Y CLIMA

Más allá de la fortaleza productiva, con el estudio se logró identificar el “cuello de botella" en la poscosecha En el cual el 100 % de los hogares reportó mucha dificultad en el almacenamiento debido a condiciones climáticas adversas. Las técnicas tradicionales como el secado al sol y el almacenamiento en seco en el “troje” se ven comprometidos por la humedad y el calor extremo, lo que pone en riesgo los excedentes destinados al consumo anual y a la siguiente siembra.

Asimismo, aunque la producción local llega a cubrir la dieta del núcleo familiar, aún enfrentan vulnerabilidad por dependencia de productos externos (como aceite, azúcar y arroz), cuyos precios y logística de transporte representan un desafío adicional.




Imagen generada con IA

HACIA LA SOSTENIBILIDAD TERRITORIAL
Para lograr la consolidación en seguridad alimentaria de la región, es muy necesario pasar de la asistencia técnica a la inversión estratégica. El presente estudio realizado en Kereimba Iyaambae nos permitió obtener sugerencias claves por parte de los propios productoras y productores:

El agua es el alma de toda nuestra producción, pero las condiciones climáticas que enfrentamos en este tiempo nos desafían con sequías mucho más duras y prolongadas. Por tal motivo, no podemos dejar el futuro de nuestras familias al azar; por eso, la implementación de sistemas de riego eficientes nos permitirá asegurar que, sin importar cuánto tarde en llover, nuestras parcelas continúen con el ciclo de producción y nuestras familias guaraníes tengan la tranquilidad de una cosecha segura."

Guardar la cosecha en condiciones ideales es proteger el futuro de meses de esfuerzo. No sirve de nada producir bien si las condiciones climáticas como el calor y la humedad extrema terminan dañando nuestra semilla nativa. Necesitamos silos familiares o centros de acopio como “casas de semillas comunales”, para conservar y preservar la biodiversidad y vigor de nuestras semillas nativas, asegurando la soberanía y seguridad alimentaria en nuestra nación guaraní y el intercambio de material genético.

El intercambio y el encuentro. Significa que el esfuerzo de productoras y productores no se pierda en caminos difíciles o en largos viajes hacia la venta. Al mejorar nuestras rutas y abrir espacios de feria en cada comunidad, estamos logrando que el alimento fresco llegue directo a las familias y que la ganancia justa se quede en casa, fortaleciendo nuestra propia economía."

La sostenibilidad de los sistemas productivos en el territorio depende de la institucionalización de programas de formación continua en gestión de recursos naturales. Es necesario implementar escuelas de campo y módulos de aprendizaje práctico que vinculen la ciencia agroecológica con el saber ancestral. Con el enfoque de aprender haciendo, asegura un relevo generacional capacitado para enfrentar los desafíos del cambio climático y liderar la gobernanza de sus propios recursos."La experiencia en Kereimba Iyaambae demuestra que la verdadera seguridad alimentaria no se compra; se cultiva desde el territorio, protegiendo el legado de las semillas nativas y fortaleciendo el conocimiento ancestral guaraní.

REFERENCIAS

- CIPCA (Centro de Investigación y Promoción del Campesinado). (2023). Informe anual Situación de la agricultura familiar campesina indígena en el Chaco boliviano La Paz, Bolivia. (Fundamental para datos sobre sequías recurrentes y mapas de riesgo).

- Viceministerio de Defensa Civil (VIDECI). (2024). Atlas de riesgos y vulnerabilidades ante el cambio climático en Bolivia. La Paz. (Fuente oficial para los mapas de vulnerabilidad mencionados).

- Altieri, M. A., & Nicholls, C. I. (2020). Agroecología y resiliencia al cambio climático: principios y consideraciones metodológicas. Revista de Agroecología. Provee la base teórica sobre por qué la agroecología es una "fortaleza" frente a la vulnerabilidad.

- Fundación TIERRA. (2022). Soberanía alimentaria en Bolivia: Desafíos frente al modelo extractivista y la agroindustria. Santa Cruz, Bolivia. Útil para contrastar el modelo de agroindustria con la agricultura familiar.

- FAO. (2021). Metodología para la medición de la inseguridad alimentaria: Escala de Experiencia (FIES).

- Bolivia: Constitución Política del Estado de 2009, 7 de febrero de 2009

https://www.ine.gob.bo/index.php/estadisticas-economicas/agropecuaria/agricultura/#:~:text=Censo%20Agropecuario%20Estado%20Plurinacional%20de%20Bolivia%2C%202013,Agropecuaria%2C%202008.%20Datos%20de%20Contacto%20del%20INE.

https://unhabitat.org/sites/default/files/2022/03/seguridad_alimentaria_unh_bolivia.pdf

https://smtcc.madretierra.gob.bo/assets/library/pdf/MAPA_VULNERABILIDAD.pdf

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