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CIPCA Notas

Democracia Pendiente: Ser indígena en las elecciones subnacionales en Bolivia

Democracia Pendiente: Ser indígena en las elecciones subnacionales en Bolivia

Autor: Claudia Camacho, Judith Meneses - CIPCA Regional Cordillera
Fecha: 24/03/2026

Bolivia se reconoce constitucionalmente como un Estado plurinacional, construido sobre la diversidad de naciones y pueblos indígena originario campesinos. Este reconocimiento se encuentra establecido en la Constitución Política del Estado, que consagra principios fundamentales como la igualdad, la participación política, la autodeterminación y el respeto a las instituciones propias de las naciones y pueblos indígena originario campesinos (NPIOC).

No obstante, este reconocimiento formal no se traduce plenamente en una representación proporcional en los espacios de decisión política, evidenciándose brechas persistentes en los procesos electorales tanto a nivel nacional como subnacional.

De acuerdo con el Censo Nacional de Población y Vivienda (CNPV) 2024, Bolivia cuenta con 11.365.333 habitantes, de los cuales el 38,7 % (4.302.484 personas) se autoidentifica como perteneciente a una nación o pueblo indígena originario campesino o afroboliviano, mientras que el 61,3 % no lo hace (Instituto Nacional de Estadística, 2024).


Fuente: Elaboración propia con datos del CNPV 2024

Entre las principales NPIOC, se encuentran los quechuas, aymaras y guaraníes, además de una diversidad de pueblos de tierras bajas como el chiquitano, mojeño, guarayos, ayoreo y otros pueblos amazónicos.

La evolución de la auto identificación indígena muestra una tendencia descendente, pasando del 62 % en 2001 al 41 % en 2012 y 38,7 % en 2024.
Esta reducción de porcentajes ha generado diversos debates, ya que no necesariamente refleja una reducción poblacional, sino cambios en factores sociales, culturales y metodológicos, como la urbanización, las transformaciones identitarias y, especialmente, las diferencias en la formulación de las preguntas censales sobre identidad indígena. Como se ve a continuación:

• Censo 2001: Pregunta n.º 49: ¿Se considera perteneciente a alguno de los siguientes pueblos originarios o indígenas?
• Censo 2012: Pregunta n.º 29: Como boliviana o boliviano, ¿pertenece a alguna nación o pueblo indígena originario o afroboliviano?
• Censo 2024: Pregunta n.º 32: ¿Se autoidentifica con alguna nación o pueblo indígena originario campesino o afroboliviano?
Estas diferencias conceptuales introducen sesgos en la comparabilidad de los datos, ya que interpelan de manera distinta la identidad cultural.

En este contexto, la nación guaraní constituye uno de los pueblos indígenas con mayor presencia histórica y territorial en la región del Chaco boliviano, especialmente en los departamentos de Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija. A través de su estructura orgánica desde lo comunal, zonal, departamental y nacional, han desarrollado importantes procesos de participación política, defensa territorial, gestión colectiva de recursos naturales y fortalecimiento de las autonomías indígenas.

Si bien se cuenta con una normativa electoral que ha incorporado mecanismos para garantizar la representación indígena, la Ley del Régimen Electoral n.º 026 reconoce las formas propias de elección y la posibilidad de acceder a espacios de representación mediante circunscripciones especiales o a través de organizaciones políticas.

En este escenario, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) oficializó el registro de 34.618 candidaturas a nivel nacional, lo que representa un incremento aproximado del 70% respecto a las elecciones subnacionales de 2021. Este aumento evidencia una mayor dinámica electoral; sin embargo, no se traduce necesariamente en una inclusión equitativa de los pueblos indígenas, debido a las condiciones desiguales que persisten dentro de las estructuras partidarias.

En el ámbito nacional, existen siete circunscripciones especiales indígenas para la elección de diputadas y diputados en la Asamblea Legislativa Plurinacional, destinadas principalmente a pueblos indígenas minoritarios (Tribunal Supremo Electoral de Bolivia, 2023). Estas circunscripciones representan menos del 6 % del total de escaños de la Cámara de Diputados, lo que evidencia una representación limitada si se compara con el peso demográfico de la población indígena en el país. Esta situación plantea interrogantes sobre la efectividad de los mecanismos institucionales diseñados para garantizar una participación política equitativa de las naciones y pueblos indígena originario campesinos dentro del sistema democrático.
A nivel subnacional, las brechas se mantienen. Si bien existe una presencia minoritaria de autoridades indígenas en concejos municipales y asambleas departamentales, el acceso a cargos ejecutivos como alcaldías o gobernaciones continúa siendo prácticamente inexistente, lo que confirma que las barreras no son solo normativas, sino estructurales.

Investigaciones señalan que muchos liderazgos indígenas participan a través de partidos políticos, lo que genera tensiones entre las formas de representación comunitaria y las lógicas partidarias, debilitando la legitimidad de las decisiones colectivas. (Fundación TIERRA, 2020).

Estas tensiones se evidencian, especialmente, en territorios donde las decisiones colectivas adoptadas por organizaciones sociales o estructuras comunitarias no siempre son respetadas por las estructuras partidarias o por los comités políticos locales, lo que termina debilitando los procesos de representación legítima de los pueblos indígenas dentro del sistema electoral.

Los desafíos se profundizan cuando se analiza la participación política de las mujeres indígenas. Aunque Bolivia destaca por la paridad política con cerca del 50 % de escaños ocupados por mujeres en la Asamblea Legislativa Plurinacional (TSE, 2023), esta paridad formal no siempre se traduce en igualdad real para las mujeres indígenas. Estudios desarrollados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y ONU Mujeres evidencian que las mujeres indígenas enfrentan barreras interseccionales, vinculadas simultáneamente al género, origen étnico, desigualdad económica y acceso limitado a redes de poder político.

Uno de los indicadores más preocupantes es la persistencia de la violencia política contra las mujeres. Desde la promulgación de la Ley n.º 243 contra el acoso y la violencia política hacia las mujeres, se han registrado numerosos casos de agresiones, presiones y amenazas contra mujeres que ejercen cargos públicos o participan en procesos electorales. Según los últimos datos del Observatorio de Género de la Coordinadora de la Mujer, para estas elecciones subnacionales 2026 se identificaron 665 publicaciones con contenido de acoso y violencia política digital dirigidas contra 17 candidatas. El análisis revela que los ataques se concentran principalmente en mujeres que disputan cargos ejecutivos, donde la exposición pública y la competencia por espacios de poder son mayores, y este tipo de violencia se basa en estereotipos de género, edad, clase o pertenencia étnica.

Las dinámicas descritas también se reflejan en el Chaco boliviano; un ejemplo de ello es el caso de una mujer representante de la nación guaraní del municipio de Machareti, que aspira a alcanzar el cargo ejecutivo de este municipio.

Su candidatura no representa únicamente una aspiración personal, sino que es el resultado de un proceso de liderazgo orgánico histórico construido a partir de la participación comunitaria y de su trayectoria dentro de la estructura propia del pueblo guaraní. Sin embargo, su experiencia también evidencia las barreras estructurales que enfrentan muchas mujeres indígenas cuando buscan acceder a cargos ejecutivos de mayor representación. Entre estas barreras se incluyen cuestionamientos sobre su capacidad de liderazgo, estereotipos raciales y dinámicas políticas que continúan privilegiando perfiles urbanos o tradicionales.

También tenemos el testimonio de un líder vinculado al Consejo de Capitanes Guaraníes de Chuquisaca (CCCH) que refleja tensiones similares. Este capitán relató que, durante el proceso de inscripción de su candidatura, se presentaron diversas dificultades a pesar de que su postulación fue una decisión orgánica y comunitaria dentro de la estructura organizativa. En varios casos, las organizaciones políticas condicionan la participación de liderazgos indígenas, generando procesos de deslegitimación o relegamiento de candidaturas que cuentan con respaldo comunitario.

Esto muestra que el desafío de la participación política indígena no se limita únicamente al acceso formal a las candidaturas, sino que implica garantizar condiciones reales de respeto a las normas, decisiones y procedimientos propios de los pueblos indígenas.

Como país, se ha logrado avances en el reconocimiento constitucional y en la adopción de estándares internacionales en materia de igualdad y no discriminación como la CEDAW, la Convención de Belém do Pará y el Convenio 169 de la OIT, incluyendo el derecho a la libre determinación; sin embargo, en la práctica, su aplicación continúa subordinada a lógicas partidarias tradicionales, lo que limita la participación efectiva de los pueblos indígenas.

En este escenario de desigualdad, aún queda mucho por avanzar en cuanto a la representación indígena en los espacios públicos. Durante estos procesos electorales recientes, varios candidatos se vieron forzados a abandonar sus postulaciones al encontrarse con reglas internas de los partidos políticos que resultan desiguales y, en muchos casos, influenciadas por intereses económicos.

Finalmente, la participación política indígena no solo implica el ejercicio de derechos individuales, sino la posibilidad de incidir en la gestión pública desde visiones territoriales propias, en temas como la defensa de recursos naturales, el acceso al agua y el fortalecimiento de autonomías. En ese sentido, la presencia de representantes indígenas en los gobiernos municipales y departamentales no solo amplía la representación democrática, sino que también contribuye a que las políticas públicas respondan a las realidades territoriales de las comunidades indígenas y campesinas.

Transcribimos a continuación, los testimonios que relatan en primera voz, y desde el territorio, las experiencias vinculadas a la participación política de liderazgos indígenas en el proceso subnacional 2026.

ENTREVISTAS DE AUTORIDADES INDÍGENAS 
PRIMERA ENTREVISTA:


Nombre completo: Alcira Fátima Cabrera Flores

Cargo al que postula: alcaldesa del municipio de Macharetí

1. ¿Qué le motivó a participar de las elecciones subnacionales?

Participar en las elecciones subnacionales como mujer, especialmente, para demostrar la capacidad, honestidad y responsabilidad que tenemos, tanto en el hogar como en el rol de autoridad. Eso nos ha motivado mucho a demostrar que una mujer indígena de la nación guaraní tiene también la igualdad para trabajar sin discriminación hacia nadie.

Ha sido muy importante el apoyo que he tenido de la Capitanía Zonal de Macharetí, la cual determinó mi postulación como alcaldesa del municipio. Agradezco especialmente a las mujeres que lanzaron mi nombre para que, por primera vez, una mujer ocupe ese cargo. Es un momento histórico para nuestro municipio. Esto quedará para la historia y resaltará tanto a nuestra zona como a la nación guaraní.

Agradezco mucho el apoyo recibido en todo el municipio que he visitado; han confiado en mí y saben que sí puedo apoyarlos en los diferentes proyectos que cada comunidad quiere resolver y mejorar. A través de las comunidades y las OTB, he visto la capacidad que tengo para realizar la gestión, organizándonos bien para trabajar con transparencia, equidad y sin discriminación para nadie.

 2. ¿Actualmente cómo califica al sistema electoral boliviano?

En el sistema electoral boliviano, observo que existe una excesiva influencia política dentro del Órgano Electoral, tanto a nivel nacional como departamental y municipal. Esto es algo que debe cambiar, ya que, lamentablemente, la línea política actual afecta la calidad de atención: si no eres de su 'línea', te relegan al último lugar.

Esto no debería ser así. El Órgano Electoral tiene la obligación de ser neutral y brindar atención a todos sin discriminación alguna. Independientemente de si alguien pertenece o no a un partido, se debe dar solución a todas las personas que acuden a la institución en busca de información o para realizar trámites; ellos deberían atender en el momento y sin poner tantos obstáculos.

Percibo demasiada influencia por parte del presidente nacional, lo cual es incorrecto. El trato debería ser igualitario para todos, sin mirar de qué partido político vienen; tampoco es aceptable que se entregue información a ciertas personas y se les niegue a otras. El Órgano Electoral debería enfocarse en servir al pueblo y a quien necesite información, actuando siempre de manera neutral y sin favoritismos.


3. ¿Cómo se ha sentido en este proceso de candidatura?

En este proceso me he sentido muy segura y fortalecida. No estoy sola: cuento con el apoyo de mi capitanía zonal y de personas que creen en este cambio sin condiciones. Recorrer las calles de Macharetí y ser recibida con tanto cariño me llena de felicidad.

Escuchar a las mujeres me ha marcado profundamente. Hablando de mujer a mujer, entiendo su lucha diaria por sacar adelante a sus hijos en comunidades que han sido olvidadas. Mi prioridad será que sus voces sean respetadas y que juntos definamos las necesidades más urgentes, como el agua y la vivienda. Vamos a construir una alcaldía para todos, donde cada chaqueño, guaraní y campesino se sienta representado y escuchado.

También he sufrido una discriminación profunda y constante. Primero, por ser mujer; y segundo, por ser indígena guaraní. Me enfrenté a profesionales, doctores y candidatos de otras planchas, que no aceptaban que una mujer indígena tuviera la capacidad de ocupar un cargo superior a ellos. No querían que nos superáramos.

Fue doloroso ver que, a pesar de sus títulos, muchos profesionales carecen de educación, respeto y desconocen las leyes nacionales e internacionales que respaldan nuestro derecho a la participación política. En la campaña, yo era la única mujer frente a tres candidatos varones. Cuando la gente me apoyaba y ponía mi bandera, ellos iban, la quitaban y la pisoteaban; presionaban a la gente para que cambiara de bando.

Lo más triste es ver cómo a veces nuestra propia gente no valora nuestra cultura y se deja engañar por 'canastones' o unos cuantos centavos. Esos regalos no duran cinco años. Mientras los que ganan viven con comodidad y sueldos altos, nosotros seguimos mendigando proyectos para nuestras comunidades. Por eso, mi mensaje es de reflexión: debemos valorarnos como personas y defender nuestra identidad indígena frente al egoísmo y la manipulación.


Mensaje final:

Más allá de cualquier candidatura, doy gracias a Dios por la oportunidad. Mi gratitud profunda para las OTB hermanas y, de manera muy especial, a la Capitanía de Macharetí y la Capitanía de Ivo. Gracias por su apoyo incondicional y por caminar junto a nosotros en este proceso; la democracia no es solo un voto, es la libertad de decidir con conciencia y sin presiones por el bien común.

Como mujer y como parte del pueblo guaraní, tengo la convicción de que nuestra lucha no termina en una urna. Las organizaciones pasan, pero nuestra identidad y el compromiso con el bienestar de nuestros hijos deben permanecer intactos. Sigamos adelante con la frente en alto, unidos y sin discriminaciones. Sigamos organizándonos, no para confrontar, sino para defender con dignidad nuestros derechos como ciudadanos.

SEGUNDA ENTREVISTA:

Nombre completo: Agapo Lozano

Cargo al que postula: Primer concejal

1. ¿Qué le motivó a participar de las elecciones subnacionales?

Normalmente estaba realizando mis actividades orgánicas del Consejo de Capitanes Guaranís de Chuquisaca (CCCH) y de manera interna se reunieron los mbruvichas zonales y han propuesto mi nombre para que vaya como candidato, justo con una autoridad que se está repostulando en mi municipio (Villa Vaca Guzmán). De esta manera me decidí a participar y ser parte de la línea del actual alcalde. Hablé con mi familia y me dijeron que era la oportunidad de participar en este espacio político e ir como concejal y poder realizar las gestiones para mi municipio. Pero no fue como yo pensaba; sabemos que en el municipio no hay mucha plata y desde el CCCH no se pudo hacer mucho, y pensé que desde la gestión pública lo podía hacer. Eso me motivó y me llevó a participar.
2. ¿Actualmente cómo califica al sistema electoral boliviano?

Creo que el sistema electoral actual tiene sus propias leyes y está pensado en una población urbana y no así en el campo; poca importancia le dan. Se adueñan de lo urbano, como comunidades indígenas y campesinas; en este contexto electoral es imposible contar con representación indígena. Todavía hay discriminación para los guaraníes y campesinos y peor con el rol que juegan los comités políticos. En mi caso, el comité político del partido con el que estaba participando me cambió a su manera y antojo; como pueblos indígenas, no estamos siendo tomados en cuenta para ser representantes, eso pude sentir, me tocó vivir esta situación. Todavía existe racismo, discriminación para campesinos y pueblos indígenas; no confían en que un guaraní vaya a dirigir un municipio; existe un recelo, como población urbana.

3. ¿Cómo se ha sentido?

Tomé la decisión de dejar mi candidatura porque sigo siendo representante del Consejo de Capitanes Guaranís de Chuquisaca CCCH, y no puede ser que me utilicen como ejecutivo departamental del CCCH. Yo analicé y dije que no puede ser así, deberían respetar el acuerdo con el pueblo guaraní; ahora con mi nombre están haciendo campaña, por eso dije que es mejor renunciar.

Para mí ha sido mi primera experiencia de participar en un proceso electoral; quisiera que no vuelva a pasar, sobre todo a las nuevas generaciones jóvenes. Yo fui dirigente desde joven y siempre tuve la visión de trabajar por mi pueblo; me sentí adolorido, la verdad, por la situación que me tocó vivir y que me llevó a renunciar a mi candidatura.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

- Fundación TIERRA. (2020). Participación política indígena y gobernanza territorial en Bolivia. La Paz: Fundación TIERRA.

- Instituto Nacional de Estadística. (2024). Resultados preliminares del Censo de Población y Vivienda 2024. La Paz: INE.

- Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2021). Informe sobre desarrollo humano en Bolivia: democracia y participación política. La Paz: PNUD.

- Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo & ONU Mujeres. (2022). Participación política de las mujeres en Bolivia: avances y desafíos. La Paz.

- Tribunal Supremo Electoral. (2023). Observatorio de Paridad Democrática: Reportes de participación política y violencia política en Bolivia. La Paz: TSE.

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