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10/08/2026

El CIPCA presenta en la FIL La Paz investigación que revela cómo comunidades campesinas e indígenas construyen alternativas frente a la crisis socioambiental

José Luis Mancilla - CIPCA Oficina Nacional

El CIPCA presenta en la FIL La Paz investigación que revela cómo comunidades campesinas e indígenas construyen alternativas frente a la crisis socioambiental

El Cuaderno de Investigación N.° 98 documenta experiencias de ocho territorios de Bolivia, Brasil, Colombia y Perú y muestra que la gestión colectiva del agua, los bosques, el territorio y la agrobiodiversidad constituye una alternativa concreta frente al extractivismo y aporta a una transición ecológica justa.

En el marco de la 30.ª Feria Internacional del Libro de La Paz (FIL La Paz), el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA) presentó el Cuaderno de Investigación N.° 98, "El cuidado de los comunes en la Transición Ecológica Justa. Aprendizajes a partir de comunidades campesinas e indígenas de América Latina", una publicación que recupera experiencias y conocimientos construidos desde los territorios para mostrar que las comunidades campesinas e indígenas no solo resisten frente a la crisis socioambiental, sino que también están desarrollando alternativas basadas en la gestión colectiva de los bienes comunes.

La presentación se realizó el viernes 7 de agosto en la sala 2 del bloque rojo, planta alta del Campo Ferial Chuquiago Marka, como parte de la programación de la FIL La Paz, y contó con la participación de Amira Apaza-Quevedo, coautora de la investigación; además de la presentación audiovisual de Walter Prysthon, coautor de la publicación y responsable de la coordinación regional para América Latina del programa Comunidades Resilientes, y de un material producido en el marco del programa Comunidades Resilientes (CoRe I).

Durante el encuentro se destacó que el libro no constituye únicamente un estudio académico, sino el resultado de un proceso de investigación-acción participativa desarrollado junto con comunidades campesinas e indígenas de Bolivia, Brasil, Colombia y Perú. La investigación fue impulsada en el marco del programa Comunidades Resilientes, con el apoyo de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) y la Fundación Cáritas Francia.
Una investigación construida desde los territorios

Uno de los aspectos centrales de la publicación es su metodología. La investigación se desarrolló mediante un proceso de Investigación-Acción Participativa (IAP), en el que las comunidades fueron protagonistas de la generación de conocimientos y, por ello, son consideradas parte fundamental de la autoría colectiva del estudio.

El proceso involucró ocho territorios de cuatro países latinoamericanos: las comunidades Las Casas, en Chuquisaca, y Jericó, en Pando, en Bolivia; Oricurí, en Bahía; Invernada, en Paraná, y la aldea Monroy, del pueblo Mura, en la Amazonía brasileña; La Floresta, en Putumayo, Colombia; y Turuchaca, en Ayacucho, además del territorio integral del pueblo Kukama en Loreto, Perú. 

Este amplio recorrido territorial permitió identificar experiencias desarrolladas en contextos diversos, desde el altiplano y el semiárido brasileño hasta la Amazonía, y reconocer elementos comunes en las estrategias de las comunidades para proteger sus territorios y garantizar la reproducción de sus medios de vida.

Durante la presentación, Amira Apaza explicó que uno de los objetivos fue reconstruir, junto con las comunidades, su propia historia, identificar los bienes comunes prioritarios, reconocer las amenazas que enfrentan y analizar las perspectivas para su futuro. Este proceso también permitió recuperar conocimientos que estaban perdiéndose entre las nuevas generaciones y favorecer su transmisión intergeneracional. 

Agua, territorio, bosques y agrobiodiversidad: los comunes que sostienen la vida

La investigación identificó como principales bienes comunes el agua, el territorio, los bosques y la agrobiodiversidad, cuya gestión se desarrolla mediante diferentes mecanismos comunitarios.

Entre las experiencias documentadas se encuentran los comités de riego para la gestión del agua, los bancos comunitarios de semillas para conservar la agrobiodiversidad y los sistemas de monitoreo ambiental y territorial para la defensa del territorio. 

Estos sistemas de gestión, explicó Apaza, permiten que las comunidades fortalezcan su capacidad de decisión y reduzcan determinadas dependencias externas. La investigación encontró, por ejemplo, que la recuperación y gestión comunitaria de semillas permite que las familias dejen de depender exclusivamente de los mercados convencionales para acceder a este recurso fundamental.

A través del método Lume de análisis económico-ecológico de agroecosistemas, el estudio logró identificar los flujos de insumos y productos de los sistemas productivos y analizar su relación con los mercados convencionales y territoriales. Esta herramienta permitió visibilizar formas de economía comunitaria que, al no estar necesariamente mediadas por intercambios monetarios, suelen quedar fuera de los análisis económicos tradicionales. 
Frente al extractivismo, comunidades construyen alternativas

Uno de los hallazgos centrales de la investigación es que la actual crisis socioambiental está estrechamente relacionada con un modelo basado en la expansión de actividades extractivas y productivas que generan crecientes presiones sobre los territorios.

Durante la presentación se identificaron amenazas diferenciadas según cada contexto: expansión de la ganadería extensiva y del agronegocio, contaminación asociada a actividades petroleras, minería ilegal, proyectos mineros, expansión de cultivos ilícitos, deforestación y los efectos del cambio climático. 

Frente a estas presiones, las experiencias documentadas muestran que las comunidades están desarrollando mecanismos de defensa territorial, organización colectiva y gestión de los bienes comunes, constituyéndose en alternativas concretas frente al extractivismo. 
.La investigación plantea que los comunes pueden entenderse como construcciones sociales basadas en la acción colectiva, la reciprocidad y el cuidado de bienes materiales e inmateriales fundamentales para la vida. Desde esta perspectiva, la transición ecológica justa implica una transformación estructural orientada a superar el extractivismo y fortalecer las economías territoriales desde una perspectiva de derechos y justicia social. 
La economía de los comunes fortalece la autonomía

Otro resultado relevante está relacionado con la autonomía comunitaria. La investigación evidencia que la economía de los comunes no se limita a las relaciones con el mercado o con el Estado, sino que se sostiene en dinámicas propias de las comunidades, como la reciprocidad, el trueque, la ayuda mutua, el intercambio de jornales y el trabajo colectivo. 

Estas prácticas permiten fortalecer la autonomía de las familias y las comunidades, al reducir determinadas dependencias respecto de los mercados convencionales."No toda la producción, por ejemplo, se destina al mercado", fue uno de los elementos destacados durante la presentación, al explicar que existen numerosas formas de intercambio y cooperación que permanecen vigentes en las comunidades pese a las presiones económicas externas. 

En este sentido, el libro aporta una mirada que permite reconocer el valor económico, social, cultural y ambiental de actividades que con frecuencia permanecen invisibilizadas por los indicadores convencionales.

Mujeres: guardianas de semillas, gestoras del agua y protagonistas de la transición

La investigación también dedica especial atención al papel de las mujeres en el cuidado de los bienes comunes y en la transición ecológica justa.

Durante la presentación se destacó que las mujeres cumplen funciones fundamentales como guardianas de semillas, gestoras del agua e impulsoras de la soberanía alimentaria, aunque muchas veces este trabajo permanece invisibilizado porque no es cuantificado ni reconocido dentro de las mediciones económicas convencionales. 

Las experiencias analizadas muestran, además, la existencia de asociaciones de mujeres dedicadas, por ejemplo, a la transformación de frutos amazónicos, así como su participación activa en la organización de los espacios productivos y en la conservación de la diversidad.

Por ello, una de las propuestas que emerge de la investigación es la necesidad de abrir y fortalecer espacios de participación para mujeres y jóvenes, promoviendo relaciones basadas en la reciprocidad, la igualdad y una distribución más justa de las riquezas dentro de los territorios. 

Una autoría colectiva que trasciende los nombres de la portada

Durante la presentación audiovisual, Walter Prysthon puso énfasis en que, aunque el libro lleva los nombres de cinco autores, detrás de la publicación existe una autoría colectiva mucho más amplia, integrada por las comunidades y personas que participaron en el proceso de investigación.

Entre las experiencias y testimonios recuperados se encuentran los aportes de Benedicta Romero, de la comunidad Las Casas, en Padilla; Filemón Villa, de Torotoro; Johnson Mora, indígena brasileño de la Amazonía; Jair Cardoso, joven agricultor de la región semiárida brasileña; Andrea Jankowski, campesina de Paraná; Jesússa, de la comunidad Cuyo Chaca, en Perú; Rubel Casternoc, indígena del pueblo Kukama Kukamiria; y Rosa Glevis Castro, de la Amazonía colombiana. 

Esta diversidad de voces evidencia que los conocimientos recogidos en la publicación no fueron producidos exclusivamente desde la academia o desde las instituciones, sino mediante un diálogo de saberes con quienes viven y gestionan cotidianamente los territorios.

El desafío: políticas públicas que reconozcan y fortalezcan los comunes

La presentación también abrió una reflexión sobre el papel de las políticas públicas. Las organizaciones participantes demandan que las experiencias comunitarias de protección de los bienes comunes sean reconocidas y que existan políticas públicas capaces de acompañar, valorar y fortalecer estos esfuerzos. 

El estudio identifica tanto políticas que han contribuido al deterioro de los comunes —como aquellas que favorecen la expansión del agronegocio y los monocultivos, concesiones petroleras sin consulta previa o el debilitamiento de programas de apoyo a la agricultura familiar— como experiencias de políticas públicas que, por el contrario, han contribuido a fortalecer las capacidades comunitarias. 

En este escenario, uno de los planteamientos centrales de la investigación es que la transición ecológica justa debe construirse "de abajo hacia arriba", reconociendo los conocimientos, las experiencias y los procesos que ya están siendo desarrollados por las comunidades. 

De los bienes comunes hacia los mercados territoriales

Como proyección del proceso, durante la presentación se anunció que la segunda fase del programa Comunidades Resilientes dará continuidad a la investigación-acción participativa, esta vez con énfasis en los mercados territoriales.

La nueva investigación parte de la hipótesis de que los mercados gestionados por las propias comunidades pueden contribuir a la preservación de los bienes comunes, la valorización de la biodiversidad, el suministro de alimentos saludables y la generación de ingresos para las familias campesinas. 

La presentación concluyó con la proyección de continuar generando conocimientos desde los territorios y con el reconocimiento a las comunidades campesinas e indígenas que hicieron posible la publicación.

De esta manera, la participación del  CIPCA en la 30.ª Feria Internacional del Libro de La Paz trascendió la presentación de una nueva publicación y se convirtió en un espacio para visibilizar experiencias concretas de organización, defensa territorial y gestión comunitaria, colocando en el debate público una pregunta fundamental: ¿Cómo construir una transición ecológica justa a partir de las experiencias y capacidades que ya existen en los territorios?

El Cuaderno de Investigación N.° 98 ofrece parte de la respuesta: fortaleciendo la acción colectiva, la autonomía, la reciprocidad, la participación de mujeres y jóvenes y el reconocimiento de los bienes comunes como pilares fundamentales para sostener la vida y construir alternativas frente a la crisis socioambiental. 



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