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26/08/2026

Comunidades de San Andrés de Machaca fortalecen su preparación frente a riesgos climáticos

Diego Limachi - CIPCA Regional Altiplano

Comunidades de San Andrés de Machaca fortalecen su preparación frente a riesgos climáticos

San Andrés de Machaca, 21 de agosto de 2026. – Un total de 113 personas, entre productoras, productores y 34 autoridades comunales de Laquinamaya, Cochacollo, Villa Pusuma y San Pedro y San Pablo fortalecieron sus capacidades para identificar amenazas, reconocer vulnerabilidades y definir acciones anticipadas frente a los riesgos climáticos que afectan sus sistemas productivos y medios de vida.

Entre el 18 y el 21 de agosto, el CIPCA Regional Altiplano desarrolló un ciclo de talleres sobre gestión de riesgos y resiliencia en las cuatro comunidades del municipio de San Andrés de Machaca. Los espacios combinaron análisis de amenazas, reflexión comunitaria y metodologías participativas para identificar los factores que incrementan la exposición de las familias frente a eventos climáticos extremos, con especial atención a las inundaciones.

El proceso permitió que las familias y autoridades analizaran de manera colectiva los posibles efectos de estos eventos sobre diferentes componentes de sus territorios, entre ellos la producción agrícola y ganadera, las fuentes de agua, los caminos, las áreas de pastoreo y la infraestructura productiva.

Este análisis contribuyó a fortalecer una visión preventiva de la gestión del riesgo. Las y los participantes reconocieron que enfrentar los impactos climáticos no debe limitarse a responder una vez ocurrido un desastre, sino que requiere anticiparse, planificar y adoptar medidas de prevención desde las familias y las propias comunidades.
Identificar riesgos para proteger los medios de vida

Durante las jornadas también se identificaron vulnerabilidades presentes en los sistemas productivos y se analizaron posibles medidas para reducir pérdidas y daños ante escenarios climáticos adversos.

Las reflexiones permitieron reconocer que una inundación u otro evento extremo puede afectar simultáneamente diferentes componentes de la economía familiar y comunitaria, comprometiendo cultivos, ganado, fuentes de agua, infraestructura y áreas de pastoreo.

En este contexto, fortalecer las capacidades locales de preparación y respuesta constituye una herramienta para proteger los medios de vida, reducir la vulnerabilidad y contribuir a la seguridad alimentaria de las familias.

La gestión comunitaria del riesgo adquiere especial importancia porque permite que las propias comunidades identifiquen sus principales amenazas, definan prioridades y construyan respuestas acordes con sus características territoriales y productivas.
Comunidades plantean elaborar planes de gestión de riesgos

Uno de los principales resultados del proceso fue el planteamiento de las autoridades comunales de avanzar en la elaboración de planes comunales de gestión de riesgos.

Estos instrumentos permitirán sistematizar las amenazas y vulnerabilidades identificadas, establecer prioridades y definir acciones concretas de prevención, preparación y reducción del riesgo. Asimismo, facilitarán una coordinación más organizada entre las comunidades, el Gobierno Autónomo Municipal y otras instituciones que intervienen en la atención y gestión de emergencias.

Las autoridades también destacaron la necesidad de impulsar acciones colectivas de preparación, considerando que los eventos climáticos extremos pueden afectar simultáneamente a varias familias y comprometer áreas productivas e infraestructura de uso comunitario.

La planificación desde el ámbito comunal permitirá, además, fortalecer la capacidad de respuesta de las organizaciones y establecer responsabilidades y mecanismos de coordinación antes de que ocurran situaciones de emergencia.
Prepararse hoy para reducir pérdidas mañana

El fortalecimiento de capacidades desarrollado en las cuatro comunidades constituye un aporte para avanzar hacia una rehabilitación productiva más resiliente, al proporcionar herramientas que permitan anticipar riesgos, reducir vulnerabilidades y proteger la capacidad de las familias para producir y acceder a alimentos.

La experiencia también demuestra que la resiliencia no depende únicamente de la respuesta institucional ante una emergencia. Requiere fortalecer las capacidades de las comunidades, promover procesos de planificación y generar mecanismos que permitan tomar decisiones oportunas desde el territorio.

En este sentido, la identificación participativa de riesgos y la futura elaboración de planes comunales representan pasos importantes para que Laquinamaya, Cochacollo, Villa Pusuma y San Pedro y San Pablo puedan avanzar hacia una gestión preventiva frente a las inundaciones y otros efectos asociados al cambio climático.

La actividad se desarrolló en el marco de la Iniciativa Especial de Pérdidas y Daños, financiada por Rockefeller Philanthropy Advisors (RPA).

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