
Durante cuatro jornadas desarrolladas en comunidades de San Andrés de Machaca, La Paz, niñas, niños, adolescentes, jóvenes y mujeres participaron en espacios de atención psicosocial destinados a reconocer, comprender y afrontar los impactos no económicos asociados a eventos climáticos extremos.
La iniciativa permitió visibilizar una dimensión de las pérdidas y daños provocados por el cambio climático que con frecuencia permanece oculta: sus efectos sobre el bienestar emocional, las relaciones familiares y comunitarias, la identidad cultural, los saberes ancestrales y los proyectos de vida.
Las sequías, inundaciones, heladas y granizadas no solo generan pérdidas en la producción agrícola y la ganadería camélida. También pueden provocar estrés, preocupación, incertidumbre y afectaciones en la vida cotidiana de las familias, además de debilitar prácticas culturales y formas tradicionales de organización y convivencia.
Cuatro comunidades participaron en las jornadas
Las actividades se desarrollaron del 28 al 31 de julio en las comunidades de Laquinamaya, Villa Pusuma, Marka Aransaya y Jerusalén, con la participación de familias de las comunidades, autoridades originarias, entre ellas Mallkus y Mama T’allas, el equipo técnico del CIPCA Regional Altiplano y profesionales responsables de la atención psicosocial.
Durante los encuentros se generaron espacios seguros de escucha, diálogo y acompañamiento, donde las y los participantes pudieron expresar sus experiencias y reflexionar sobre las afectaciones que enfrentan sus comunidades ante los eventos climáticos extremos.
Las jornadas también incluyeron orientaciones prácticas relacionadas con el autocuidado, el manejo del estrés y el fortalecimiento de las redes de apoyo familiar y comunitario.
Uno de los principales resultados fue el reconocimiento colectivo de que las pérdidas ocasionadas por el cambio climático trascienden el ámbito económico y productivo. Para las comunidades, atender estas afectaciones es fundamental para fortalecer su capacidad de respuesta y recuperación frente a escenarios climáticos cada vez más adversos.
Identifican pérdidas que afectan la vida comunitaria
A partir de las experiencias compartidas durante las jornadas, las y los participantes identificaron diversas pérdidas y daños no económicos vinculados al cambio climático.
Entre ellas se encuentran el deterioro del bienestar emocional, la pérdida o debilitamiento de saberes y prácticas ancestrales, la afectación del tejido social y organizativo, el deterioro de sitios sagrados y fuentes de agua, así como la interrupción de proyectos de vida asociada, entre otros factores, a la migración de jóvenes.
Estos aportes permitieron comprender que los impactos del cambio climático no pueden ser evaluados únicamente a partir del valor económico de las pérdidas productivas. En las comunidades aymaras, los efectos también comprometen dimensiones esenciales de la vida colectiva, como la cultura, la espiritualidad, las relaciones comunitarias, los conocimientos ancestrales y las perspectivas de futuro de las nuevas generaciones.
La identificación de estas afectaciones constituye un aporte relevante para avanzar hacia una comprensión más integral de las consecuencias del cambio climático y para fortalecer estrategias comunitarias de prevención, respuesta y recuperación.
Compromisos para dar continuidad al acompañamiento
Como resultado de las jornadas, las autoridades originarias y las y los participantes asumieron compromisos orientados a dar continuidad al acompañamiento psicosocial y a promover una mayor incorporación del bienestar emocional en las acciones municipales relacionadas con la gestión de riesgos y el cambio climático.
Asimismo, la información recogida durante el proceso contribuirá a la sistematización de las pérdidas y daños no económicos en el municipio de San Andrés de Machaca. Este insumo permitirá generar evidencia sobre afectaciones que no pueden cuantificarse únicamente en términos monetarios, pero que tienen una incidencia directa en la vida, la cultura, la organización y la resiliencia de las comunidades.
De esta manera, la atención psicosocial se constituye no solo en un espacio de acompañamiento individual y colectivo, sino también en una herramienta para visibilizar las dimensiones sociales, culturales y emocionales de la crisis climática, contribuyendo a que estas sean consideradas en los procesos de gestión territorial y en las políticas públicas relacionadas con pérdidas y daños.
Las jornadas forman parte del componente de atención psicosocial frente a pérdidas y daños no económicos (NELD, por sus siglas en inglés) asociados al cambio climático en el altiplano boliviano, en el marco de la Iniciativa Especial de Pérdidas y Daños, proyecto patrocinado por Rockefeller Philanthropy Advisors (RPA).
11/09/2026
CIPCA Altiplano, AMDEOR y CEP Wiñaykusi consolidan alianza para fortalecer la gestión pública y la gobernanza ambiental
11/09/2026
CIPCA Perú y CIPCA Altiplano fortalecen capacidades para el desarrollo rural sostenible mediante el intercambio de experiencias
11/09/2026
Mujeres de San Pedro de Totora consolidan su agenda para reivindicar sus derechos
10/09/2026
Corque promueve comunidades limpias y responsables con el ambiente
Por una Bolivia democrática, equitativa e intercultural.
Desafío 1
Organizaciones indígena originaria campesinas democráticas, autogestionarias e interculturales con ejercicio efectivo de derechos
Desafío 2
Desarrollo rural sostenible con enfoque territorial y agroecológico
Desafío 3
Territorios Indígena originario Campesinos con gobernanza ambiental y resiliencia
Desafío 4
Institución con capacidad de propuesta e incidencia sobre desarrollo sostenible