
Santa Cruz. Veintiséis productores y productoras de comunidades de los municipios de San Ignacio de Velasco y Concepción concluyeron el programa de Formación de Gestores Agroecológicos, un proceso de capacitación orientado a fortalecer sus capacidades para desarrollar sistemas productivos sostenibles, diversificados y resilientes frente a los desafíos ambientales que enfrenta la región Chiquitano-Amazónica.
De los 26 participantes certificados, 15 son mujeres y 11 hombres, reflejando una importante participación femenina en procesos de formación vinculados con la producción, el manejo de recursos naturales y el fortalecimiento de las economías familiares y comunitarias.
El proceso se desarrolló durante cuatro meses mediante una metodología teórico-práctica que combinó contenidos técnicos, análisis de experiencias, intercambio de conocimientos y prácticas en campo. Esta modalidad permitió a los participantes relacionar los aprendizajes con las condiciones y necesidades productivas de sus propias comunidades.
Formación para fortalecer sistemas productivos sostenibles
Durante el proceso formativo, los participantes fortalecieron conocimientos y prácticas en agroecología, manejo sostenible de los recursos naturales, producción familiar diversificada, ganadería y piscicultura.
Los espacios de capacitación no se limitaron a la transmisión de contenidos, sino que promovieron el análisis de las experiencias productivas de las familias y la identificación de alternativas que puedan contribuir a mejorar sus medios de vida y responder a las condiciones ambientales de sus territorios.
La formación de gestores agroecológicos busca, en este sentido, que los conocimientos adquiridos puedan ser aplicados en las propias unidades productivas y compartidos con otras familias y comunidades, ampliando progresivamente las capacidades locales para promover prácticas productivas sostenibles.
Mujeres con mayor participación en los procesos productivos
La certificación de 15 mujeres y 11 hombres evidencia una participación significativa de las mujeres en este proceso de formación. Su presencia contribuye a fortalecer sus capacidades para participar en actividades productivas, económicas y organizativas y asumir un mayor protagonismo en los procesos de desarrollo de sus comunidades.
La formación técnica constituye también una oportunidad para que las mujeres puedan ampliar sus conocimientos y aportar desde sus experiencias a la diversificación productiva y al manejo sostenible de los recursos de sus territorios.
Respuestas desde el territorio ante los desafíos ambientales
La formación adquiere especial relevancia ante los desafíos que enfrentan las comunidades rurales de la Chiquitanía, entre ellos las sequías prolongadas, los incendios forestales y la disminución de la productividad de algunos sistemas agropecuarios.
En este contexto, fortalecer las capacidades de las familias productoras permite ampliar las herramientas disponibles para analizar estos problemas y buscar alternativas de producción que contribuyan a mejorar la resiliencia de los sistemas productivos y reducir su vulnerabilidad frente a las condiciones ambientales.
El proceso formativo se desarrolló en el marco del Proyecto Lidera, con apoyo financiero de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), en convenio con OXFAM y ejecutado por el CIPCA, como parte de las acciones orientadas al fortalecimiento de capacidades locales, la promoción de la justicia ambiental y la construcción de medios de vida sostenibles.
Durante la gestión 2026, y mediante convenios con la Facultad Integral Chiquitana (FAICHI) y el Centro de Educación Permanente USAKA AIBU de Concepción, se concretó la certificación de los 26 participantes provenientes de diferentes comunidades de San Ignacio de Velasco y Concepción.
Del aula a las comunidades
Durante el acto de clausura, los participantes valoraron los conocimientos adquiridos y expresaron su compromiso de aplicarlos y compartirlos en sus comunidades.Erwin Salvatierra, productor de la comunidad Candelaria, destacó la oportunidad de participar en el proceso de capacitación y manifestó su intención de poner en práctica los conocimientos adquiridos para contribuir al fortalecimiento de las actividades productivas de su comunidad.
La culminación del programa representa así un nuevo grupo de productores y productoras con formación específica en agroecología y manejo sostenible de sistemas productivos, con el desafío de trasladar estos conocimientos a sus territorios y generar aprendizajes que puedan ser compartidos con otras familias.
Para el CIPCA, el fortalecimiento de capacidades locales constituye una estrategia para promover procesos de desarrollo rural sostenible. La formación continua, el acompañamiento técnico y el intercambio de experiencias buscan contribuir a que las familias productoras cuenten con mayores herramientas para enfrentar los desafíos productivos y ambientales de la región Chiquitano-Amazónica y avanzar hacia comunidades con sistemas productivos más diversificados y resilientes.
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