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La castaña en la Amazonía, entre la inestabilidad del precio y el COVID-19

La castaña en la Amazonía, entre la inestabilidad del precio y el COVID-19

Foto: Ximena Humerez - CIPCA

Autor: José Luis Parada Oliva, responsable de la Unidad de Desarrollo Territorial de CIPCA Norte Amazónico
Fecha: 07/04/2020

De diciembre a marzo, en gran parte de la Amazonía boliviana principalmente del departamento de Pando, los moradores se preparan para una de las actividades con mayor rentabilidad económica para el país y la región, la zafra de la castaña, actividad anhelada y esperada con muchas perspectivas por las familias amazónicas que se benefician de este producto.

Sin embargo, en los últimos años se ha presentado una oscilación muy alta de precios. En la zafra 2019-2020 se dieron los precios más bajos a comparación de las zafras anteriores, en el mes de noviembre el precio por caja de 22 kilos fue Bs150, en enero Bs120 y en febrero Bs100, aspecto que desmoralizó a muchos recolectores, que no dudaron en tomar medidas drásticas de presión como la paralización de la zafra de castaña y bloqueos a la cabeza del ejecutivo de los campesinos del Municipio de Puerto Rico y de la Subcentral Conquista, demandando una negociación del sector con los empresarios para el precio de la caja de almendra se estabilice en Bs250. Muchas reuniones se llevaron a cabo con los empresarios de Riberalta y con la participación de autoridades nacionales, pero no se llegó a concretar ningún acuerdo, sólo se logró el divisionismo de la organización campesina, mientras los días pasaban no había solución y más comunidades se iban sumando a los puntos de bloqueos masificándose aún más. Cuando se cumplieron 18 días de bloqueos, se efectuó una reunión en Cobija con autoridades nacionales encabezada con Ministro de Gobierno Carlos Arturo Murillo y el Ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural para poner fin al conflicto tras llegar a un acuerdo en cuanto al precio de la caja de castaña. El acuerdo establece el precio de Bs 140 como precio final para la caja de almendras a ser cancelado por medio de la empresa EBA y exclusivamente a los campesinos recolectores.

Las y los campesinos quedaron muy desmotivados por no lograr sus demandas tras los 18 días de bloqueos, tuvieron que retornar a sus comunidades para poder recuperar los días perdidos para la recolección de la castaña. Al culminar el mes de febrero, la época más fuerte de la zafra, el precio seguía igual e incluso más bajo, si bien se había comprometido pagar por caja Bs140, esto no se hizo realidad hasta la fecha. Al respecto el productor Miguel Hija de la comunidad Mandarinos, del municipio Puerto Rico nos dijo “…nos la charlaron nomás y nos perjudicaron ahora estamos vendiendo a precio de gallina muerta”, el precio de la castaña en vez de subir más bien bajo y los intermediarios ofrecen cada día menos e incluso ya están ofreciendo cambiar la castaña por víveres, como en el pasado cuando la gente estaba empatronada en las barracas gomero-castañeras y funcionada el “habilito”.

Hasta la primera semana del mes de marzo las cosas no mejoraron, y más adelante con la noticia de la Pandemia del COVID-19 y la posterior cuarentena, la gente se vio mucho más perjudicada. Hoy no hay compradores de castaña, el precio está muy bajo, sólo tres beneficiadoras están comprando dos en efectivo: Gamarra a Bs60/caja y Blakut de Bs40 a 70/caja; y una está comprando a cambio de víveres: Urkupiña a Bs70/caja.

Un gran porcentaje de los recolectores que no han logrado recolectar toda su almendra, sólo han llegado a un 70 u 80%. Muchos recolectores están acopiando la castaña en sus casas con la esperanza de buscar otras alternativas que van desde vender más adelante en mejor precio o transformarla de manera artesanal.

En la región hay mucha tristeza y las familias prevén un impacto económico muy fuerte en 2020 porque la castaña es la primera fuente de ingresos, según el estudio "Ingresos Familiares Anuales de campesinos e indígenas rurales en Bolivia" del CIPCA (2018), la mayor parte del ingreso de las familias en la región proviene de la producción forestal no maderable (51% en Puerto Rico,  67% en El Sena; 82% en Filadelfia), correspondiendo a la recolección y venta de castaña así como a la recolección y transformación aun marginal de asaí, majo y copoazú, entre otros frutos amazónicos. Limbert Mercado, ex dirigente de la federación de campesinos señala al respecto “…ya se mira la crisis, en otras zonas que trabajan el rubro, mucha gente no ha logrado ni pagar sus deudas de la anterior zafra, este año hay buena producción, pero el precio está muy bajo”.

Aunque la gente es cada vez más consciente de que debe diversificar su producción y sus ingresos, visualizan la necesidad de algunas acciones de mitigación ante esta crisis. Son conocedores que cultivos de corto plazo como el plátano, el maíz y el frejol criollo serán clave para paliar la seguridad alimentaria, pero saben también que necesitan cultivos orientados al mercado como el maní, la piña y otros frutos amazónicos pueden generar ingresos en el mediano plazo. Si bien la gente no es aficionada a la horticultura, cada vez experimentan más y se interesan por algunos cultivos como la sandía, tomate, lechuga, pimentón zanahoria y camote para la subsistencia de sus familias. 


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