Leila Cortez-La Paz
Lunes, 07 Mayo 2007

Durante dos días, la Federación Nacional de Mujeres Campesinas de Bolivia-“Bartolina Sisa”, concentró en su primer congreso orgánico, a unas 150 delegadas de las organizaciones de 8 de los 9 departamentos de Bolivia para renovar sus estatutos y reglamento interno.

La heterogeneidad de las dirigentes, provenientes de diferentes contextos culturales-territoriales les permitió hacer un excelente ejercicio de concertación sobre ambos documentos orgánicos; los temas más discutidos fueron la legitimidad de las representantes departamentales, poner candado a quienes no pertenecen al Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos; las sanciones a quienes comenten faltas –unas proponían que éstas se enmarquen en los postulados sobre derechos humanos de la Constitución Política del Estado, otras querían que se sancione en base a la Justicia Comunitaria-, y la repartición de dos cupos por departamento para ocupar carteras en el Comité Ejecutivo Nacional (directorio) que ahora está compuesto por 18 carteras, pues las representantes de La Paz querían tener 8 cupos –Antes el Comité contaba con alrededor de 30 carteras, allí la organización paceña tenía las 8 representaciones-.

A la conclusión del congreso, las dirigentes calificaron como positivo el encuentro y los resultados obtenidos, pues mejorar sus instrumentos orgánicos son una muestra de que la organización de mujeres campesinas avanza en su fortalecimiento, a pesar de las grandes limitaciones en cuanto a recursos económicos, formación de sus afiliadas y la discriminación de género; aspectos que complejizan sus actividades organizativas y dirigenciales. A modo de ejemplo, varias de las asistentes estaban con sus hijos, y es en estas condiciones particulares que ellas atienden los temas orgánicos y políticos.

El desafío es seguir avanzando en la meta de contar con estatutos y reglamentos acordes a los retos de la organización, por ejemplo, en cuanto a posicionar a la Federación a la par y, a la vez, en estrecha coordinación con la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, la organización campesina que representa principalmente a los hombres, y no en situación de subordinación; darle mayor jerarquía a la cartera de género y generacional; clarificar su rol y accionar respecto a sus derechos al acceso y titulación de la tierra puesto que la nueva ley agraria las reconoce como actoras la igual que a las organizaciones de campesinos, indígenas y de colonizadores.

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